6. ASPECTOS ANTROPOMÉTRICOS

6.1. EDAD

6.2. TALLA Y PESO

6.3. COMPOSICIÓN CORPORAL

6.4. SOMATOTIPO

 

6.1. EDAD

La mayoría de los futbolistas profesionales tienen una carrera deportiva activa de unos diez años, con un pico de rendimiento que dura aproximadamente la mitad de ese tiempo. La mayoría de los jugadores profesionales están en los 20 y los pocos que continúan jugando al máximo nivel bien entrados los 30, son excepciones. Hace algunos años, Hirata (1996) concluyó de su estudio de los participantes de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 que el éxito en los deportes de pelota, tales como el fútbol, hockey, basquet y voley, se alcanza principalmente entre los 24 y 27 años, siendo el fútbol el más temprano de éstos. Esto quizás todavía sea cierto, pues la media de edad de los equipos alemanes de mayor éxito en los 70 y 80 cae en ese intervalo. Los arqueros parecen tener carreras deportivas más largas que los jugadores de campo y no es raro encontrar jugadores a nivel internacional cercanos a los 40 en esta posición. Esta prolongación de la carrera puede estar relacionada con una menor incidencia de lesiones crónicas y traumatismos degenerativos en los arqueros, comparados con otras posiciones de campo, pero también con el hecho de que los jugadores maduran en esta posición con la experiencia del juego.

En el estudio realizado en la Copa América de 1995, el promedio de edad fue de 26.1 años, con un DS de 3.96 (n=110).

6.2. TALLA Y PESO

Los datos de altura y peso de los equipos de fútbol sugieren que los jugadores varían enormemente en sus dimensiones corporales, y que la talla no es necesariamente un determinante del éxito. La falta de altura no es por sí misma un impedimento del éxito del fútbol, aunque podría determinar la elección de la posición de juego.

La altura es una ventaja para el portero, el defensa central y el delantero, usado como objetivo para ganar la posesión de la pelota con la cabeza. En la liga inglesa, los defensores centrales son más altos que los demás defensores, y los mediocentros los más pequeños de los jugadores de campo (Reilly, 1979).

A través del método de proporcionalidad, los porteros mostraron un mayor peso que la mayoría de los jugadores, con excepción de los delanteros centros.

Los porteros también tuvieron la mayor envergadura de brazos, lo que representa una ventaja para esa posición de juego (SOKIP, 1995).

6.3. COMPOSICIÓN CORPORAL

La composición corporal es un aspecto importante de la condición física para los futbolistas, ya que la grasa corporal superflua actúa como peso muerto en actividades en las que la masa corporal es elevada repetidamente contra la gravedad en la carrera o el salto durante el juego.
Una medición aislada de la adiposidad es inefectiva para distinguir claramente la composición corporal, asociada con deportes particulares.

Cualquier evaluación de la composición corporal en deportistas debería examinar al menos tres componentes: adiposidad, músculo y hueso.

En general, la composición corporal de los jugadores de fútbol, excluyendo a los porteros, está dictada en gran parte por el compromiso entre la capacidad aeróbica, con un requerimiento de grasa corporal bajo, y algún grado de fuerza y performance anaeróbica.

El análisis de adiposidad según la posición de juego mostró que, numéricamente, los porteros fueron los que tuvieron más grasa, probablemente por la carga metabólica más ligera impuesta por el ritmo de partido y el entrenamiento a los porteros. Excluyendo a los porteros, las diferencias entre las medias entre las diferentes posiciones son todas muy pequeñas, y reflejan la magreza característica de los deportistas de potencia y fondo de distintos deportes. El grupo más magro fue el de los extremos.

Con respecto a la masa esquelética, lo importante es el tamaño óseo absoluto.

Las pelotas altas desde los laterales al área contraria son una estrategia común que necesitan, por lo tanto, defensores y delanteros altos. Además de estas situaciones, parece haber muy poca ventaja, si es que la hay, en el mayor tamaño óseo en los jugadores que no se mueven en las zonas centrales, y como probablemente la mayor masa esquelética inhibe o reduce la movilidad, podría ser contraproducente para muchas de las destrezas en el fútbol.

Los porteros, en virtud de su mayor tamaño, tuvieron la mayor masa muscular. Es interesante observar que, numéricamente, los delanteros, centrales y laterales, tuvieron el mayor porcentaje de masa muscular. Esto refleja, probablemente, la potencia muscular necesaria para la gran aceleración y velocidad de carrera.

Es útil la medición de ambos perímetros, ya que a identificación de desequilibrios en la fuerza entre la pierna izquierda y la derecha, o entre flexores y extensores, es útil para estimar la predisposición a lesiones.

6.4. SOMATOTIPO

Los futbolistas tienden a tener un buen desarrollo muscular, especialmente en el muslo, y esto produce una forma corporal característica o físico. El somatotipo ofrece un método conveniente para describir el físico de los jugadores en función de tres dimensiones: endomorfia, mesomorfia y ectomorfia.

Una comparación de los mejores jugadores de la liga inglesa con los atletas olímpicos de 1960 estudiados por Tanner (1964) usando procedimientos similares, muestra que los futbolistas se asemejan mucho a los corredores de 400 m con vallas en peso y en el perímetro de muslo, pero son más bajos y tienen mayores pliegues cutáneos y valores de endomorfia (Reilly, 1979). El perímetro de muslo y pantorrilla, la endomorfia y los pliegues cutáneos se aproximaban a valores de saltadores triples, que eran más ligeros y altos.

En general, los jugadores de fútbol, de alto nivel tienden a tener un mesomorfismo balanceado. El SOKIP, arrojó los siguientes valores de somatotipo para los jugadores de campo: 2.0 - 5.3 -2.2, y para todos, incluidos los arqueros, 2.1 - 5.3- 2.1.

 
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