Si hay algo que marca a la humanidad es el progreso, y esto en fútbol no fue menos a lo largo de la historia. Los sistemas de juego, las cualidades físicas a entrenar y la preparación psicológica del jugador son ejemplos de la evolución en el deporte más practicado tanto a nivel popular como profesional. Esta nueva metodología es la que vamos a tratar de desarrollar en www.todoentrenamientos.com basándonos en los últimos estudios realizados y en las nuevas tendencias del fútbol moderno y actual.
BREVE ANÁLISIS DE LA EVOLUCIÓN DE LA PREPARACIÓN FÍSICA EN EL FÚTBOL
Cualquier acción social humana ha sufrido una evolución que va paralela y acorde con los avances propios de la sociedad en la que se desarrolla.
El entrenamiento deportivo, en unas especialidades más que en otras, también ha seguido ritmos de progresión acordes con el conocimiento y aplicación de las nuevas tendencias científicas que han aportado nuevos puntos de vista a la realidad social y deportiva en sus diferentes ámbitos como el médico, pedagógico, tecnológico, filosófico, psicológico,…
El Fútbol ha taponado su propio avance desde el interior, por utilizar con demasiado frecuencia frases como “El Fútbol no es una ciencia”, menospreciando las aportaciones de la misma, o “En el Fútbol ya está todo inventado”, en el sentido de que todo está ya conocido, como si ya se conociera todo con respecto al Fútbol o al jugador como ser humano y sus relaciones de grupo.
La PF ha tratado siempre de aportar una forma de trabajar más cercana a la ciencia, por lo que su evolución ha sido patente y no ha terminado. Dicha evolución se puede analizar desde la incorporación a la misma de diferentes avances en la ciencia aplicada al deporte y que ha sido adaptada al Fútbol, lo cual nos ha permitido avanzar en el mejor conocimiento de éste y de los procesos a utilizar para conseguir jugadores de más nivel.
Muy escuetamente, sin pretensiones dogmáticas y sólo como una perspectiva más de análisis, podemos considerar las siguientes líneas en las que se ha movido la PF en el Alto Rendimiento a partir de la preponderancia de las influencias ejercidas por diferentes ámbitos de la ciencia. Son las siguientes:
La influencia “Fisiológico-atlética”
Podemos situar esta primera fase entre la década de los 70 y la de los 80.
Se fundamenta en un tipo de trabajo similar al que se realiza en el Atletismo para mejorar las cualidades físicas condicionales. El empuje fundamental de este modelo surge de las propuestas de Carlos Álvarez del Villar con su libro “La Preparación Física del Fútbol basada en el Atletismo”.
La aplicación de métodos de entrenamiento genéricos como los clásicos Fartlek o el Interval-training o los diferentes métodos de trabajo con pesas etc. son parte común de esta línea. Mientras que la planificación utilizaba la búsqueda del estado de forma en dos cimas, basándose en la periodización clásica.
En estos años tienen un importante auge los conocimientos provenientes de la Fisiología del Ejercicio, lo que permitió adecuar mejor las cargas de trabajo, la organización de los entrenamientos y la planificación. También existió una mejora considerable en la nutrición, cuyo control era casi inexistente, en la gran mayoría de equipos, hasta el momento.
La aplicación de medios tecnológicos para controlar la evolución y forma del jugador, como los pulsómetros o los análisis de lactato, empezaron a ser utilizados habitualmente. Como consecuencia de esta dinámica se empezó a generar, aunque no de forma extensa, un trabajo en común donde colaboraban especialistas de Medicina del Deporte con Preparadores Físicos.
En este tiempo casi todos los clubes profesionales del momento acabaron incorporando un Preparador Físico a su grupo técnico.
La influencia “Psico-cognitiva”
Desde mediados de los 80 hasta nuestros días.
Sin perderse aspectos de la forma metodológica de la etapa anterior surge una línea o modelo paralelo de desarrollar la PF en la que se toma como principal referencia la propia especificidad del Fútbol, como deporte que exige de una continua toma de información y, en consecuencia, la percepción y los procesos de de toma de decisión deben ser tenidos en cuenta e incorporados al entrenamiento.
En este modelo se pretende desarrollar la capacidad física del jugador a través de ejercicios “con balón” que incrementen la exigencia perceptiva y decisional, tratando además de motivar al jugador y conseguir que exista una mejor transferencia entre lo realizado en el entrenamiento con lo exigido por la competición. Es el modelo que es popularmente conocido como “global” o “integral”.
Sus contenidos son prioritariamente específicos, desarrollando tareas y actividades que involucran el juego grupal y colectivo, cuya magnitud de carga es necesario conocer con precisión para que su capacidad de estimulación pueda ser eficaz y asegure el correcto desarrollo del nivel de forma del jugador.
La planificación cambia su tendencia, sobre todo en lo que supone la búsqueda anterior de dos períodos de forma, proponiéndose una búsqueda no máxima pero sí cercana a la máxima que pueda ser mantenida durante toda la temporada sin grandes altibajos.
Los fundamentos de este modelo se apoyan, no tanto en el ámbito médico y sí en las propuestas de diferentes teorías generales de otros ámbitos de la ciencia, como la Teoría General de Sistemas, la Teoría de la Información, más recientemente la Teoría de los Sistemas Dinámicos, la Teoría de la Acción, etc. así como de postulados pedagógicos como el Estructuralismo o el Constructivismo o el Aprendizaje Significativo o Colaborativo.
Se desarrolla un enfoque que afianza el sentido de especificidad del Fútbol y, en consecuencia, al jugador se le ve más como un sujeto “especialista del Fútbol”, que debe jugar a Fútbol cada vez mejor, y no como un Atleta que debe tratar de saltar más, correr más o lanzar más que los otros, además de jugar a Fútbol.
En última instancia se trata de considerar la acción Físico-Técnico-Táctica como una unidad a mejorar sin separaciones artificiales.
En los últimos años es el modelo que más se ha aplicado, aunque no todos los equipos que lo utilizan lo hacen de forma exclusiva, compaginándolo con propuestas de la línea más “atlética” en ciertos momentos.
Y se pretende añadir una nueva tendencia que estoy convencido será el futuro cercano y que se puede denominar como:
La influenca “Neurológica”
Desde nuestros días hasta…. un futuro variable.
Es necesario aprovechar los enormes avances y conocimientos provenientes, sobre todo, de la Neurociencia, pues es el ámbito que, gracias a las nuevas aportaciones tecnológicas, en la última década ha tenido un auge mayor y una influencia más extensa no sólo en el ámbito científico sino también en lo social.
Cualquier ayuda en la mejor comprensión del comportamiento del ser humano, del conocimiento de la organización y funcionamiento del cerebro y del Sistema Nervioso, de la forma de aprender, de los procesos emotivos y motivaciones, etc. no cabe duda que nos permitirá ser más eficaces y eficientes en nuestra labor y repercutirá de forma positiva en el rendimiento individual y colectivo de equipo.
Van a cumplirse 5 años desde que expuse por primera vez lo que he venido en denominar el “NEUROENTRENAMIENTO”, apoyándome en las aportaciones extraídas de este ámbito de la ciencia.
No olvidemos que el Fútbol es un deporte de “alta exigencia Táctica” por lo que estamos reconociéndole una necesidad de aplicar durante el juego continuos procesos mentales de reconocimiento, de decodificación, de representación, de toma de decisiones, de control motor, de dominio comportamental o emocional, de auto-organización, etc que pueden ser mejorados con el adecuado entrenamiento.
Si además, consideramos la indisoluble unión e interacción de los diferentes sistemas y la enorme fuerza de los estados emocionales y sensoriales en la capacidad y calidad del movimiento, tendremos que asumir la necesidad de organizar y aplicar propuestas de entrenamiento que respeten esta realidad, que tengan en cuenta el estado emocional tanto como la calidad de los procesos perceptivos o somato-sensoriales.
Desde esta perspectiva se trata de mirar el desarrollo de las capacidades físicas y su mantenimiento al más alto nivel con la perspectiva que nos aporta la investigación más actual sobre el funcionamiento de los procesos responsables del movimiento corporal.
En este sentido, no podemos considerar suficiente el entrenar más y más específico. Ni siquiera podemos quedarnos satisfechos por el hecho de aplicar metodologías de tipo global. El impacto que tiene sobre cada componente del equipo cada ejercicio o tarea propuesta debe ser considerado, ponderado, valorado a partir del conocimiento lo más exacto posible de las características “neuromotrices” personales de cada uno.
En consecuencia, proponemos un modelo de trabajo que no se vea limitado por formas metodológicas o contenidos, sino que se enriquezca de todos ellos según los objetivos propuestos en cada momento y que son más adecuados para el perfil de cada jugador.
Por todo ello, al igual que no es bueno seguir trabajando de forma aislada aspectos Técnicos, Tácticos y Físicos, tampoco es aconsejable que exista una división práctica del proceso de planificación u organización del entrenamiento entre los diferentes componentes del Equipo Técnico. Éstos deben ser vistos como tales, siendo “UN EQUIPO”, no el amontonamiento de diferentes especialistas que hacen lo que consideran más oportuno en cada una de sus parcelas de responsabilidad.
Trabajar al estilo “EQUIPO” no sólo es mucho más que eso sino que es, a la vez, muy diferente. Implica llegar a tener una visión compartida, una misma perspectiva de ver las cosas, de considerar el entrenamiento, de comunicar, de observar, de valorar los procesos aplicados,… en resumen, que sean capaces de creer y crear un modelo de entrenamiento y de relaciones que asegure al jugador un estado emocional óptimo, lo cual podemos conseguir a través de “un entorno vital en el que todos los jugadores quieran estar y del que todos se sientan partícipes”.
En esta propuesta la PF no tiende a su desaparición sino a su reubicación, a su redefinición, para integrarse en la totalidad del proceso de entrenamiento, sin ser un “pegote” añadido, aportando un punto de vista técnico más que ayude a consolidar no sólo el estado de forma del jugador sino, sobre todo, su “salud deportiva” (sabemos que un buen estado de forma no siempre se acompaña de salud) entendida como estado de bienestar y estimulante de la excelencia deportiva y personal.
Es evidente que las nuevas tecnologías aplicadas al entrenamiento nos podrán ayudar sobremanera en la aplicación segura de esta tendencia para hacerla más eficaz y eficiente que los modelos hasta ahora propuestos.
José V. Portolés Montañés
- Licenciado en Educación Física y Deportes y Master en Alto Rendimiento Deportivo
- Entrenador de Fútbol Nivel-2
- Experiencia como preparador físico entre otros de Valencia C.F., Real Madrid y Villareal C.F.